Todos hemos observado símbolos, hemos expresado
gestos de alegría, amargura, temor, tristeza, etc. Y nos hemos puesto a pensar
como es que aprendimos estos o como es que comprendemos su significado. A continuación le daremos una visión con la
teoría del interaccionismo simbólico de Herbert Blumer y George H. Mead al mundo de la televisión.
Para empezar, este tema tiene un enfoque pluridisciplinar: comunicativo,
semiótico y socio-antropológico en la medida en que se interesa por los
elementos simbólicos de las prácticas comunicativas y como estas inciden en los
sujetos o actores sociales.
Según Herbert Blumer, las personas actúan sobre los objetos de su mundo e
interactúan con otras personas a partir de los significados que los objetos y
las personas tienen para ellas. Para Mead el individuo no nace siendo persona la persona se forma socialmente al momento que
logra observarse a sí misma como un objeto donde el interlocutor es un espejo en el cual se
observa la propia persona. Los discursos televisivos en los últimos años al
igual que el discurso social han producido y siguen produciendo mutaciones que
están afectando a las representaciones sociales y a la manera de ver la vida de
las personas; y como consecuencia de ello están generando una nueva cosmovisión
y relaciones sociales.
Sin lugar a duda la televisión es el agente
socializador más eficaz y en ocasiones el más destructivo de la personalidad
social de los agentes, es un dispositivo productor de la realidad, una realidad
que el mismo medio contribuye a construir y que es una parte cierta y otra
ficticia.
Deduciendo lo planteado por Blumer las
personas seleccionan, organizan, reproducen y transforman los significados en
los procesos interpretativos en función de sus expectativas y propósitos. Ahora
bien la televisión vista desde una perspectiva simbólica a moldeando nuevos
modos de sentir, pensar y seducir, este espejo que para Mead era la persona
misma ahora es el espejo televisivo que se proyecta continuamente al espectador
y que este también se reenvía al propio ojo del medio social.
Un ejemplo: Durante la infancia se observa claramente el juego de roles de
los niños, estos en su mayoría son aprendidos y reproducidos de la televisión, aprendiendo
así códigos, gestos y formas de comportarse y de mirar el mundo. Formas con un
lenguaje degradado y poco educativo que entorpecen la inteligencia emocional de
las personas. Es poco usual ver televisión con contenido educativo y científico,
donde ayuden a potenciar las capacidades de las personas.
A manera de conclusión la televisión es un agente
socializador que tiene influencia permanente
en la vida cotidiana de las personas y que permite que estas reproduzcan ciertos contenidos e estereotipos.
En cierto modo el uso excesivo de la televisión hace a la persona menos
expresiva y más materialista. Los símbolos, gestos y lenguaje proyectados tienen
gran influencia en el comportamiento social de las personas.
Autora: Estefany Espinal
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