En el Perú, el feminicidio es un
problema que afecta directamente la vida de las mujeres, pero los medios de
solución que se han planteado no han sido suficientes lo que es peor, las leyes o normas que se han
estipulado en la Constitución Política, no son ejecutadas de acuerdo a ley, es
decir, de acuerdo a las últimas investigaciones del caso, casi todos los juicios
de homicidios de mujeres, han sido archivados o simplemente los victimarios han
sido absueltos por falta de pruebas y en otros casos han sido liberados por buena
conducta. Por lo tanto, este problema ha venido siendo invisibilizado por las
autoridades y por toda la población. Este hecho social sitúa a nuestro país en
el tercer lugar con más casos de feminicidio
a nivel mundial, lo cual nos exige una intervención inmediata por parte de las
autoridades y por ende la sociedad civil. Teniendo en cuenta la teoría
feminista, nos plantea que la mujer desde sus orígenes ha sido subordinada, oprimida,
ha sufrido discriminación, etc.es por ello que la mujer siempre ha sido vista
como un objeto sexual o como algo propio del hombre, es por ello que la mujer
es intimidada y por ende violentada lo cual no permite erradicar esta lacra
social, y de esta manera, la vulnerabilidad de la mujer peruana ha dado lugar
al posicionamiento forzado del hombre sobre la mujer, en costa, sierra y selva
la mujer es violentada siendo las causas: los celos, la falta de dinero, el
alcoholismo, drogas , etc. y casi todos los casos han culminado con la muerte
(feminicidio) y muchos casos no han sido denunciados porque los victimarios
suelen ser parejas o ex parejas de las víctimas los cuales amenazan con
quitarles la vida y las víctimas nunca
denunciaron por miedo, por perder a sus hijos, por miedo a quedarse
solas y sobre todo por el aspecto económico, Teniendo en cuenta también que nuestro país se caracteriza por la
prevalencia machista, hace aun más complejo la solución a dicho problema. Por
otro lado, estas mujeres se caracterizan
por tener un nivel educativo incompleto o sin instrucción, haciéndolas
dependientes de sus parejas. Este problema no solo afecta a las familias sino a
toda la sociedad, dejando cicatrices imborrables en la fase psicológica de las
personas que dependen y necesitan de ella. Estos hechos solo contribuyen y engendran día a día la violencia en nuestro
país, poniendo en riesgo también la vida de las personas que rodean a la
víctima. Por ello es hora de ponerse en pie de lucha no solo las autoridades
sino también el pueblo peruano y las
mujeres romper el silencio y así evitar más muertes por el simple hecho de ser
mujer. Para concluir, es necesario recalcar que la dependencia de la mujer
peruana es una debilidad acrecentada y generada por la misma familia y/o
sociedad y la no valorización del trabajo doméstico hacen de ella un objeto manipulado
por el hombre y de esta manera se hace el llamado a todas las autoridades
competentes a intervenir y frenar de
alguna manera este problema que apaña la seguridad de nuestro país.
Autora: Aidé Torres Gonzáles
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