lunes, 2 de septiembre de 2013

EL TRASFONDO DE LA VIOLENCIA

                 Las relaciones de dominación hacia la mujer dentro de la familia.

La violencia puede ejercerse de diferentes formas y en distintos ámbitos de la vida social;  en este artículo se analizara la violencia hacia la mujer dentro ambiente familiar, ya que este espacio,  en muchos casos ha dejado de brindar seguridad a sus miembros y se ha convertido en un lugar inseguro, con situaciones de maltratos e incluso de asesinatos. Frente a esta problemática, cabe preguntarse ¿qué está sucediendo dentro de las familias peruanas?, ¿cómo son las relaciones sociales que se dan entre de los miembros de las familias?, ¿por qué la  que la violencia hacia la mujer es un tema de nunca acabar?. En efecto, esas son las preguntas que dan pie a la temática que se abordara en el presente artículo. Vislumbrar las relaciones sociales que existen entre los miembros de las familias peruanas para explicar la violencia hacia la mujer que se incrementa de manera exorbitante, como lo reflejan las cifras de los centros de emergencia mujer a lo largo de todo el territorio nacional; teniendo así que entre enero y marzo del presente año los Centros de Emergencia Mujer de todo el país atendieron 10,289 casos, donde el  80% fueron cometidos contra mujeres.

Es cierto que hoy  en día las relaciones de dominación del hombre frente a la mujer han atravesado  transformaciones ( políticas, económicas y  sociales) , poniendo de moda la premisa de equidad de género, lo que dio lugar a la creación de diversas propuestas para la integración y participación de la mujer en espacios públicos, pero aun se mantienen las asimetrías de poder existentes entre hombres y mujeres dentro del ambiente familiar, las cuales podrían generar situaciones de  violencia como un recurso para controlar, dominar, manipular y dirigir, perpetuando el poder de unos sobre otros, causando daños físicos, psicológicos y sexuales, por lo que estas familias no brindarían seguridad, integración y bienestar a sus miembros.

Considero que el eje fundamental son las relaciones sociales que existen entre los miembros de una familia,  pero para abordar el tema de la violencia me refiero específicamente a las relaciones de dominación, ya que estas constituyen un factor de riesgo para la funcionalidad de las familias, como lo indica el Centro de Estudios Mujer que sustenta que [1] los orígenes de estas relaciones conflictivas o de abuso deben buscarse en la distribución desigual del poder entre las mujeres y los hombres, en el menor reconocimiento de las mujeres y valoración del papel dominante del varón.  Además, se ha puesto de manifiesto que la familia es un espacio donde también priman relaciones de dominación, las que deben ser cambiadas por relaciones más justas y democráticas. Por esta razón, en su publicación Argumentos por el Cambio se ratifica que los miembros de las familias deben ser protegidos de la violencia generada por las relaciones de dominación en el ambiente familiar.

Lamentablemente, en la sociedad peruana aún predomina el modelo  machista tradicional en el ambiente familiar, se podría hacer mención de que una de las formas de llegar a ser un varón socialmente aceptado, son los comportamientos de dominación hacía la mujer. En este contexto  la idea de ser el macho, es esencialmente ser dominante y  sirve para discriminar y subordinar a la mujer tanto en el ámbito privado (familiar) como en el espacio público. Estas relaciones se perpetuán creando situaciones de dominación entre los miembros de la familia, representadas  en el rol de la domesticidad de la mujer y su postura de sumisión ante el género masculino, perpetuando la desigualdad, otorgándole al varón el poder de dominar a la mujer y a todos los miembros de la familia que están a su cargo, lo cual genera situaciones de conflicto entre los miembros.  Según Miguel Prettel[2] estos conflictos  ya sean maritales o parentales, desembocan en relaciones de dominación, intimidación, maltrato físico o psicológico y cualquier forma de trato rudo, que pone en detrimento la dignidad de vida, la libertad de expresión y la participación activa de los asuntos familiares. Cuando esto ocurre, el conflicto familiar, ya sea de índole marital o parental, se transforma en una barrera de comunicación y una actitud continua de sumisión  debido a que el sujeto afectado siente temor a expresarse o a decir la verdad por miedo a ser rechazado o maltratado.

En tanto las familias peruanas atraviesan todo un desafío, ya que somos parte de una sociedad machista, que se sostiene a través de la dominación masculina representada en la violencia cotidiana hacia las mujeres en sus diversas manifestaciones. Por este componente de dominación es primordial trabajar  para  fomentar las buenas relaciones dentro del ambiente familiar, ya que de no hacerlo esta se manifestara con la violencia a todos los niveles. 

Garantizar el bienestar de la familia es garantizar el bienestar de la sociedad; las relaciones intrafamiliares son muy complejas, y las relaciones que existen entre sus miembros pueden estar basadas en el respeto, la igualdad y la libertad o por el contrario, en la dominación, subordinación e  intimidación.

Finalmente hacia donde se debe apuntar es a generar propuestas para fomentar las buenas relaciones que deben existir entre los miembros de una familia, tornando esas relaciones de  dominación y sometimiento en relaciones de equidad donde se puedan desarrollar plenamente cada uno de sus miembros.

Autora: Marita Contreras Pedemonte



[1] Centro de Estudios Mujer, Argumentos para el cambio ISSN 0717-2346. Chile
[2] Miguel prettel Garcés, Revista Psicología desde el Caribe N°25. 2010

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