Las relaciones de dominación hacia la mujer
dentro de la familia.
La violencia puede ejercerse de diferentes
formas y en distintos ámbitos de la vida social; en este artículo se analizara la violencia
hacia la mujer dentro ambiente familiar, ya que este espacio, en muchos casos ha dejado de brindar seguridad
a sus miembros y se ha convertido en un lugar inseguro, con situaciones de
maltratos e incluso de asesinatos. Frente a esta problemática, cabe preguntarse
¿qué está sucediendo dentro de las familias peruanas?, ¿cómo son las relaciones
sociales que se dan entre de los miembros de las familias?, ¿por qué la que la violencia hacia la mujer es un tema de
nunca acabar?. En efecto, esas son las preguntas que dan pie a la temática que
se abordara en el presente artículo. Vislumbrar las relaciones sociales que
existen entre los miembros de las familias peruanas para explicar la violencia
hacia la mujer que se incrementa de manera exorbitante, como lo reflejan las
cifras de los centros de emergencia mujer a lo largo de todo el territorio
nacional; teniendo así que entre enero y marzo del presente año los Centros de
Emergencia Mujer de todo el país atendieron 10,289 casos, donde el 80% fueron cometidos contra mujeres.
Es cierto que hoy en día las relaciones de dominación del
hombre frente a la mujer han atravesado
transformaciones ( políticas, económicas y sociales) , poniendo de moda la premisa de
equidad de género, lo que dio lugar a la creación de diversas propuestas para
la integración y participación de la mujer en espacios públicos, pero aun se
mantienen las asimetrías de poder existentes entre hombres y mujeres dentro del
ambiente familiar, las cuales podrían generar situaciones de violencia como un recurso para controlar,
dominar, manipular y dirigir, perpetuando el poder de unos sobre otros,
causando daños físicos, psicológicos y sexuales, por lo que estas familias no
brindarían seguridad, integración y bienestar a sus miembros.
Considero que el eje fundamental son las
relaciones sociales que existen entre los miembros de una familia, pero para abordar el tema de la violencia me
refiero específicamente a las relaciones de dominación, ya que estas constituyen
un factor de riesgo para la funcionalidad de las familias, como lo indica el Centro de Estudios Mujer que
sustenta que [1] los
orígenes de estas relaciones conflictivas o de abuso deben buscarse en la
distribución desigual del poder entre las mujeres y los hombres, en el menor
reconocimiento de las mujeres y valoración del papel dominante del varón. Además, se ha puesto de manifiesto que la
familia es un espacio donde también priman relaciones de dominación, las que
deben ser cambiadas por relaciones más justas y democráticas. Por esta
razón, en su publicación Argumentos por el Cambio se ratifica que los miembros
de las familias deben ser protegidos de la violencia generada por las
relaciones de dominación en el ambiente familiar.
Lamentablemente, en la sociedad
peruana aún predomina el modelo machista tradicional en el ambiente familiar,
se podría hacer mención de que una de las formas de llegar a ser un varón
socialmente aceptado, son los comportamientos de dominación hacía la mujer. En
este contexto la idea de ser el macho, es esencialmente ser dominante
y sirve para discriminar y subordinar a
la mujer tanto en el ámbito privado (familiar) como en el espacio público.
Estas relaciones se perpetuán creando situaciones de dominación entre los
miembros de la familia, representadas en
el rol de la domesticidad de la mujer y su postura de sumisión ante el género
masculino, perpetuando
la desigualdad, otorgándole al varón el poder de dominar a la mujer y a todos
los miembros de la familia que están a su cargo, lo cual genera situaciones de
conflicto entre los miembros. Según Miguel
Prettel[2]
estos conflictos ya sean maritales o parentales, desembocan en relaciones de dominación, intimidación, maltrato físico
o psicológico y cualquier forma de trato rudo,
que pone en detrimento la dignidad de vida, la libertad
de expresión y la participación activa de los asuntos familiares. Cuando esto ocurre, el conflicto familiar, ya
sea de índole marital o parental, se transforma en una
barrera de comunicación y una actitud continua de sumisión debido a que el sujeto afectado siente temor a expresarse o a
decir la verdad por miedo a ser rechazado o maltratado.
En tanto
las familias peruanas atraviesan todo un desafío, ya que somos parte de una
sociedad machista, que se sostiene a través de la dominación masculina
representada en la violencia cotidiana hacia las mujeres en sus diversas
manifestaciones. Por este componente de dominación
es primordial trabajar para fomentar las buenas relaciones dentro del
ambiente familiar, ya que de no hacerlo esta se manifestara con la violencia a
todos los niveles.
Garantizar
el bienestar de la familia es garantizar el bienestar de la sociedad; las
relaciones intrafamiliares son muy complejas, y las relaciones que existen
entre sus miembros pueden estar basadas en el respeto, la igualdad y la
libertad o por el contrario, en la dominación, subordinación e intimidación.
Finalmente
hacia donde se debe apuntar es a generar propuestas para fomentar las buenas
relaciones que deben existir entre los miembros de una familia, tornando esas
relaciones de dominación y sometimiento
en relaciones de equidad donde se puedan desarrollar plenamente cada uno de sus
miembros.
Autora: Marita
Contreras Pedemonte
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