Podemos empezar diciendo que la
desviación es un tema fundamental en sociología y desde el nacimiento de esta
disciplina ha sido una de sus principales preocupaciones. En este sentido las
principales corrientes sociológicas ha dado si interpretación sobre el cómo y
el porqué del incumplimiento de las normas sociales. En sociología se considera
una desviación cualquier otro acto o comportamiento, aunque sea simplemente
verbal, de una persona o un grupo que viole las normas de una colectividad y,
consecuentemente conlleve algún tipo de sanción. Sin embargo, esta no es una
característica intrínseca de ciertos actos, sino que depende de la respuesta y
la definición que los miembros de una colectividad atribuyan. Nuestro país, en la actualidad, como en otros
países, también sobresale mucho por la falta de moral y el espíritu ético en el
que conviven sus habitantes, provocando con sus actitudes un trágico desorden
social que nos acecha cada día en mayor intensidad.
Un claro
ejemplo que podemos tomar en cuenta, con respecto a esta teoría, puede ser el
tema del Bullying en los colegios de nuestro de país. A este se le conoce de
distintas formas, pero el fin es el mismo, hablamos de sinónimo de: agresión,
abuso, maltrato o violencia. Este tipo de agresión se registra cada vez en
mayor numero en los colegios de todas partes del Perú y del mundo, muchos
especialistas señalan, que podemos hablar de Bullying Físico, donde es aquel en
donde existe golpes; del Bullying Verbal que es en donde prevalece los
insultos; del Bullying Psicológico que es aquel en donde existen las amenazas
que vulneran la autoestima y el Bullying Social que tiende a aislar a la
persona de su entorno. Todos estos tipos de violencia se dan de simultáneo o
individualmente contra el escolar especialmente. Pero, ¿podemos acaso afirmar
que el comportamiento agresivo de estos escolares indica un trastorno mental o
simple y sencillamente son los resultados de la vivencia que se da en el
hogar?.
En las últimas
noticias de nuestro país, se registra que cuatro niñas entre las edades de 12 y
15 años se quitaron la vida, tras no soportar las agresiones, burlas y ofensas
constantes que recibían por parte de sus compañeros. Casos de niñas (os)
golpeados con tal crueldad que enfurece y también entristece la triste realidad
en la que vivimos y en la que los niveles de inseguridad es cada vez mayor, ya
como es de esperarse los mismos padres no deben tener tranquilidad con toda esta
ola de abusos cometidos por los mismos escolares hacia otros escolares.
A mi
parecer, entre las causas que desata tal abuso, podemos mencionar, la
discriminación por sexo, raza, color, posición social, entre muchas otras
razones, también está el sentimiento de
superioridad por parte del agresor, las actitudes causadas por la vivencia del
hogar, la ausencia de valores en el entorno, la falta de reglas, entre otras.
Ante todo
lo mencionado, podemos decir que este se ha convertido en un problema principal
que forma parte del desorden social en el que ahora se toca convivir. La misma
Organización Mundial de la Salud (OMS) llego a calificar al Bullying como un
problema de salud pública.
También
se sabe que el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) ha
iniciado una campaña en contra del Bullying para los colegios de la Capital de
nuestro país.
El
compromiso de entidades como estas, ya esta, solo falta que cada vez seamos mas
quienes nos pongamos en acción emprender una lucha que vaya directamente hacia
la conciencia del agresor y de la víctima, ser ejecutores en los distintos ámbitos
en que nos toca desarrollarse de modelos de conducta y convivencia en el que se
evite ser agresor y mucho menos víctima, que sepamos comunicarnos fundamentalmente.
De otro
modo, hacer un llamado a que los docentes, tutores, padres de familia,
empleados de los colegios y a los escolares de participar de las diversas
charlas, o capacitaciones que puedan recibir en el intento de solucionar tal
problema. A los padres, escolares y maestros esencialmente, tomar las medidas
del caso, las herramientas necesarias y conciencia para enfrentar este tema,
saber afrontarlo y estar alerta para evitar y detectar posibles casos de
violencia en los colegios.
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